Alfonso Reyes, el regiomontano universal

Hoy 27 de Diciembre, se cumplen 54 años de aniversario luctuoso del gran humanista, sabio, erudito, poeta, ensayista y gran pensador Mexicano Alfonso Reyes.

Reyes nació el 17 de mayo de 1889, en el seno de una familia acaudalada.

Alfonso Reyes era hijo del General Bernardo Reyes.

Alfonso Reyes era uno de los hombres más eruditos de México.

Su genialidad lo ha llevado a ser nombrado uno de los “hombres ilustres” de la escena nacional”.

Alfonso Reyes realizó sus primeros estudios en colegios de Monterrey, en el Liceo Francés de México.

En 1909, fundó, con otros escritores, el Ateneo de la Juventud, donde Pedro Henríquez Ureña, Antonio Caso y José Vasconcelos Calderón, entre otros intelectuales, se organizaron para leer y discutir a los clásicos griegos, acuñar agudas reflexiones sobre la literatura y la filosofía universales, y llevar a cabo una importante labor de difusión cultural. De gran relevancia fueron las críticas que hicieron al positivismo y al desarrollo que tuvo en México durante el Porfiriato, mismas que suscitaron una verdadera revolución cultural en el país.

En agosto de 1912, fue nombrado secretario de la Escuela Nacional de Altos Estudios, antecedente de la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM, donde impartió la cátedra de “Historia de la Lengua y Literatura Españolas”.

Posteriormente, Alfonso Reyes se incorporó a la delegación de México en Francia.

Alfonso Reyes se exilió luego en España, donde residió desde 1914 hasta 1924.  Esta época será la de su mejor período de creación y en la que se convertirá, al mismo tiempo, en gran escritor y maestro de la investigación literaria.

Publicó numerosos ensayos sobre la poesía del Siglo de Oro español, entre los que destacan: Barroco y Góngora; además, fue uno de los primeros escritores en estudiar a sor Juana Inés de la Cruz.

En España, organizó una ceremonia para honrar la memoria del poeta simbolista Francés Stéphane Mallarmé.

Fue colaborador de la Revista de Filología Española, de la Revista de Occidente y de la Revue Hispanique. Son notables sus trabajos sobre literatura española, sobre literatura clásica antigua y sobre estética, entre los que destacan, de esa época, Cuestiones estéticas.

A partir de 1924, desarrolla una vida diplomática y social en París, Buenos Aires y Río de Janeiro. Traduce a Mallarmé y edita su propio correo literario: Monterrey, publicado a partir de 1930. Se cartea con amigos dispersos de todo el mundo y dicta discursos, conferencias y contribuye en homenajes y reuniones culturales.

Publica, entre otros, Cuestiones gongorinas (1927), Capítulos de literatura española (1939-1945), Discurso por Virgilio (1931). De su obra poética, que revela un profundo conocimiento de los recursos formales, destacan Ifigenia cruel (1924), Pausa (1926), 5 casi sonetos (1931), Otra voz (1936) y Cantata en la tumba de Federico García Lorca.

Dejó asimismo una valiosa obra como traductor (Laurence Sterne, G. K. Chesterton, Antón Chéjov) y como editor (Ruiz de Alarcón, Poema del Cid, Lope de Vega, Gracián, Arcipreste de Hita, Quevedo.

Fue catedrático y fundador de El Colegio Nacional.

De regreso en México, en 1957 fue nombrado Presidente de la Academia Mexicana de la Lengua, cargo que desempeñó por dos años.

Apoyó a jóvenes escritores como Octavio Paz.

Alfonso Reyes fue nominado varias veces al Premio Nobel de Literatura, aunque nunca pudo conseguirlo. De 1924 a 1939 se convirtió en una figura esencial del continente hispánico, como lo atestigua el propio Borges.

Tal era la admiración de Borges por él (Reyes era diez años mayor), que llegó a considerarlo “el mejor prosista de lengua española en cualquier época”,  y en su recuerdo escribió el poema «In memoriam».

En “Ifigenia cruel” (1924), poema dramático en el estilo del
teatro clásico, el mito contado por Eurípides se reinventa, y se
transforma en una reflexión sobre la identidad y el pasado, una
alegoría de su propia vida personal y también de la del México
surgido de su propia Revolución.

Alfonso Reyes fue un escritor clásico, formalista, comedido, su prosa nos hace pensar en el modelo apolíneo de Nietzsche. Sus temas y preocupaciones fueron siempre los grandes temas de la cultura clásica griega. Fue considerado por Borges “el mejor prosista del idioma español del siglo XX”.

Alfonso Reyes falleció el 27 de Diciembre de 1959.

Fue sepultado en la Rotonda de las Personas Ilustres.

Mausoleo de Alfonso Reyes, en la Rotonda de los Hombres Ilustres.
Jacqueline
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