Ernesto de la Peña

“Tuve la gran suerte de nacer en una biblioteca”.

Ernesto de la Peña.

Un homenaje al extraordinario erudito, humanista, académico, filólogo, poeta, traductor y políglota Ernesto de la Peña.

Ernesto de la Peña era el hombre más culto, erudito y sabio de México.

Conocía 33 idiomas, tanto occidentales como orientales, el Griego, Latín, Hebreo, Arameo, Francés, Alemán, Sánscrito, Árabe, Chino, Ruso,  Italiano, Portugués, Inglés y Copto.

Pero de todas las lenguas, el Español era el que más amaba Ernesto de la Peña.

Ernesto de la Peña nació el 21 de Noviembre de 1927 en la ciudad de México.

Cuando Ernesto tenía siete años ya habían muerto su padre y su madre, así que se crió con un tío materno, de origen italiano, “médico de profesión, mas un humanista”, que tenía una gran biblioteca humanística: Francisco Carlos Canale. “Hay un hecho para mí muy significativo: él me enseñó el alfabeto griego, y eso me marcó porque descubrí el placer de saber la escritura aún sin entender, y como él tenía libros en todos los idiomas empecé a leer en inglés, en griego, en alemán, en italiano, y ahí empezó la torcedura vocacional de las lenguas. Muchas veces, sobre todo en la adolescencia, yo tomaba una gramática de cualquier lengua y la leía como si fuera una novela”, dijo Ernesto de la Peña, en una entrevista.

Ernesto de la Peña cursó la carrera de Letras Clásicas en la Facultad de Filosofía y Letras en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), donde estudió a los filósofos presocráticos, filosofía de la ciencia, lengua y literatura rusa, lengua árabe, sánscrito y lingüística indoeuropea.

En esa facultad, Ernesto de la Peña sustentó los exámenes de traducción del griego y el latín para formar parte del cuerpo de traductores de lenguas clásicas de la UNAM, y fue aprobado con calificaciones de excelencia.

Posteriormente, Ernesto de la Peña cursó en El Colegio de México chino, mientras que en la escuela Monte Sinaí tomó cursos de lengua hebrea y de manera independiente ha estudiado lenguas occidentales y orientales y llegó conocer más de 30 idiomas.

En otras entrevistas, Ernesto de la Peña dijo:  “me ha permitido tener acceso en su lengua original a las grandes literaturas, para eso las he estudiado, es un placer muy grande, tal vez egoísta, leer a Homero en griego y a Virgilio en latín, a Goethe en alemán, a Dante en italiano, tener acceso directo a estos textos es maravilloso”.

 

Sin embargo, para Ernesto de la Peña, ningún escrito estaba acabado, pues “en todos los textos mientras más lecturas se hacen más se va descubriendo. Los grandes de la literatura tienen cosas que a la primera lectura no se descubren, y a veces ni a la décima”.

Entre cuadros de sus compositores favoritos, como Beethoven, Mozart y Wagner, libros de Gramática Española y de la historia de la literatura, De la Peña dijo lo siguiente:  “soy muy amigo de la Biblia, tiene un interés literario, filológico, histórico, novelístico. Para mi fortuna la puedo leer en sus lenguas originales (hebreo, arameo y griego)”.

Sin embargo, reveló que regresa recurrentemente a Dante, Homero, Proust, Cervantes, Dostoievsky, Tolstoi y a Shakespeare, este último un autor que quisiera conocer mejor, “porque, aunque lo he leído mucho, tiene muchos misterios, es particularmente profundo y complejo, estoy insistiendo, he estado releyéndolo”.

Durante su carrera ha traducido al español a poetas como Valery, Nerval, Mallarmé, Holderlin, Novalis, Rilke, Milosz y Ginsberg, entre otros, además de traducir todo Anaxágoras y algunos textos de Hipócrates.

Ernesto de la Peña publicó los siguientes libros:

  • Las estratagemas de Dios,
  • Las máquinas espirituales,
  • El indeleble caso de Borelli,
  • Kautilya, o el Estado como mandala,
  • Mineralogía para intrusos
  • Los Evangelios de Mateo, Marcos, Lucas y Juan (versión directa del original griego al español).
  • El centro sin orilla.
  • Las controversias de la fe
  • La rosa transfigurada
  • Palabras para el desencuentro
  • Don Quijote: La sinrazón sospechosa

 

 

 

 

 

 

Ernesto de la Peña falleció el 10 de Septiembre del 2012 a los 84 años de edad.
Nunca olvidaremos al extraordinario maestro Ernesto de la Peña.
Jacqueline
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